La Oración Modelo de Jesús 3ra Parte: "Dios como Santo"
El Sermón del Monte • Sermon • Submitted
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· 36 viewsEl Señor Jesús está enseñando a sus discípulos a orar, y les pone de contraste lo que hacen los escribas y fariseos. En esta segunda parte veremos a quien está dirigida la oración: A Dios como Supremo.
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La Oración Modelo de Jesús 3ra Parte: "Dios como Santo"
La Oración Modelo de Jesús 3ra Parte: "Dios como Santo"
Lectura Bíblica
8 Den gracias al Señor, invoquen Su nombre; Den a conocer Sus obras entre los pueblos. 9 Cántenle, cántenle alabanzas; Hablen de todas Sus maravillas. 10 Gloríense en Su santo nombre; Alégrese el corazón de los que buscan al Señor. 11 Busquen al Señor y Su fortaleza; Busquen Su rostro continuamente. 12 Recuerden las maravillas que Él ha hecho, Sus prodigios y los juicios de Su boca, 13 Oh simiente de Israel, Su siervo, Hijos de Jacob, Sus escogidos. 14 Él es el Señor nuestro Dios; Sus juicios están en toda la tierra. 15 Acuérdense de Su pacto para siempre, De la palabra que ordenó a mil generaciones, 16 Del pacto que hizo con Abraham, Y de Su juramento a Isaac. 17 También lo confirmó a Jacob por estatuto, A Israel como pacto eterno, 18 Diciendo: «A ti te daré la tierra de Canaán Como porción de la heredad de ustedes». 19 Cuando eran pocos en número, Muy pocos, y extranjeros en ella, 20 Y vagaban de nación en nación Y de un reino a otro pueblo, 21 Él no permitió que nadie los oprimiera, Y por amor a ellos reprendió a reyes, diciendo: 22 «No toquen a Mis ungidos, Ni hagan mal a Mis profetas». 23 Canten al Señor, toda la tierra; Proclamen de día en día las buenas nuevas de Su salvación. 24 Cuenten Su gloria entre las naciones, Sus maravillas entre todos los pueblos. 25 Porque grande es el Señor, y muy digno de ser alabado; Temible es Él también sobre todos los dioses. 26 Porque todos los dioses de los pueblos son ídolos, Mas el Señor hizo los cielos. 27 Gloria y majestad están delante de Él; Poder y alegría en Su morada. 28 Tributen al Señor, oh familias de los pueblos, Tributen al Señor gloria y poder. 29 Tributen al Señor la gloria debida a Su nombre; Traigan ofrenda, y vengan delante de Él; Adoren al Señor en la majestad de la santidad. 30 Tiemblen ante Su presencia, toda la tierra; Ciertamente el mundo está bien afirmado, será inconmovible. 31 Alégrense los cielos y regocíjese la tierra; Y digan entre las naciones: «El Señor reina». 32 Ruja el mar y cuanto contiene; Regocíjese el campo y todo lo que en él hay. 33 Entonces los árboles del bosque cantarán con gozo delante del Señor; Porque viene a juzgar la tierra. 34 Den gracias al Señor, porque Él es bueno; Porque para siempre es Su misericordia. 35 Entonces digan: «Sálvanos, oh Dios de nuestra salvación, Y júntanos y líbranos de las naciones, Para que demos gracias a Tu santo nombre, Y nos gloriemos en Tu alabanza». 36 Bendito sea el Señor, Dios de Israel, Desde la eternidad hasta la eternidad. Entonces todo el pueblo dijo: «Amén»; y alabó al Señor.
Introducción
Introducción
Mateo 6.9
9 »Ustedes, pues, oren de esta manera: “Padre nuestro que estás en los cielos, Santificado sea Tu nombre.
“El poder es la mano y el brazo de Dios, la omnisciencia Sus ojos, la misericordia Sus entrañas, la eternidad Su duración, pero la santidad es Su hermosura” (Stephen Charnock).
Podríamos añadir a esta frase, que la Santidad es “la Vestimenta del Señor.”
1 Bendice, alma mía, al Señor. Señor, Dios mío, cuán grande eres; Te has vestido de esplendor y de majestad,
La palabra “hadara” significa: hermosura o esplendor; también brillo, majestad, exaltación o incluso un adorno que realza la belleza.
11 »¿Quién como Tú entre los dioses, oh Señor? ¿Quién como Tú, majestuoso en santidad, Temible en las alabanzas, haciendo maravillas?
También podemos decir que el Nombre de Dios es Santo. Esto es, la propia naturaleza de Su Ser es Santo, es “apartado” es “único” es “puro.”
49 »Porque grandes cosas me ha hecho el Poderoso; Y santo es Su nombre.
2 »No hay santo como el Señor; En verdad, no hay otro fuera de Ti, Ni hay roca como nuestro Dios.
Contexto:
Contexto:
Hemos visto que la Oración modelo de Jesús, es dirigida al Padre amoroso y cercano que suple las necesidades de sus hijos, y que ese Padre, mora en el cielo, dando a entender su supremacía y poder para actuar en el mundo, ya que es superior a todo lo que conocemos.
Ahora Jesús, se dirige a Dios, como Santo, y el deseo del Hijo, es que el Nombre del Padre, sea “Santificado”
(Mateo 6.9)
9 »Ustedes, pues, oren de esta manera: “Padre nuestro que estás en los cielos, Santificado sea Tu nombre.
El Nombre de Dios significa mucho más que alguno de sus atributos, Representa TODO lo que Él es: Su carácter, Su naturaleza, Su Ser completo.
“Esta cualidad va como calificativo junto a Su Nombre más que ninguna otra. Nunca se nos habla de Su poderoso Nombre, o Su sabio Nombre, sino Su grande Nombre, y, sobre todo, Su santo Nombre. Este es Su mayor título de honor; en ésta resalta toda la majestad y respetabilidad de su Nombre” (Stephen Charnock).
Cuando Jesús pide en la oración que el Nombre del Padre sea “Santificado” está pidiendo que Su Ser competo sea “Vestido de Majestad y Hermosura.”
Es el deseo de Jesús en esta oración, que los hombres reconozcan algo que ¡YA ES UNA REALIDAD!
1. La Santidad de Dios es una realidad.
1. La Santidad de Dios es una realidad.
Cuando el Autor del libro “Los Atributos de Dios” A. W. Tozer expone el tema de “La Santidad de Dios” inicia explicando que cuando estudiamos acerca de Dios, nos metemos en algo totalmente incomprensible para la mente humana y cita lo siguiente:
“Supongo que lo más difícil de comprender intelectualmente acerca de Dios es su infinitud. Pero usted puede hablar de la infinitud de Dios y no sentirse un gusano.”
“Pero cuando usted habla de la santidad de Dios, no solo tiene el problema del entendimiento intelectual, sino además una sensación de vileza personal, que es casi demasiado para soportar.”
a) La Santidad es Pureza Absoluta.
a) La Santidad es Pureza Absoluta.
Es difícil para el ser humano saber con certeza lo que es la Santidad, pues lo que vemos en nosotros mismos o en el más santo de los hombres, no es el “blanco perfecto,” sino un gris bastante oscuro (dice A. W. Tozer-”Los Atributos de Dios”)
El ser humano natural no desea la santidad, todo lo contrario, la rechaza. La santidad de Dios es presentada en varios pasajes como algo “temible” que nadie puede resistir tal gloria ante sí.
Así lo describe el profeta, en el pasaje conocido de Isaías 6.1-4
1 En el año de la muerte del rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y la orla de Su manto llenaba el templo.
2 Por encima de Él había serafines. Cada uno tenía seis alas: con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies y con dos volaban.
3 Y el uno al otro daba voces, diciendo: «Santo, Santo, Santo, es el Señor de los ejércitos, Llena está toda la tierra de Su gloria».
4 Y se estremecieron los cimientos de los umbrales a la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo.
Los mismos Serafines se cubren sus rostros ante tal “Majestad y Gloria” en reverencia al Dios que están sirviendo.
b) La Santidad de Dios es Fuego Consumidor
b) La Santidad de Dios es Fuego Consumidor
Isaías 33:14
14 Aterrados están los pecadores en Sión, El temblor se ha apoderado de los impíos. ¿Quién de nosotros habitará con el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternas?
La palabra “serafín” significa “Arder” resaltando el concepto de la “Ardiente Santidad de Dios” la cual reverencian y guardan.
Los querubines, estaban debajo del trono de Dios, (llama de fuego- Daniel 7.9) en medio de piedras de fuego/carbones de fuego (Ezequiel 10.2/Ezequiel 28.14)
2. Jesús fue la manifestación más gloriosa del Nombre de Dios.
2. Jesús fue la manifestación más gloriosa del Nombre de Dios.
Juan 1.14
14 El Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos Su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan 1.18
18 Nadie ha visto jamás a Dios; el unigénito Dios, que está en el seno del Padre, Él lo ha dado a conocer.
En estos pasajes vemos que Jesús es el mismo Dios que descendió al mundo, a revelar Su Gloria.
Él es la más perfecta y plena manifestación de lo que Dios Es.
A Dios nadie le ha podido ver, (mas que en visiones o sueños), pero al Hijo, que descendió del cielo, los hombres lo vieron, y contemplaron la Gloria y Majestad de Dios.
Cuando se transfiguró delante de los discípulos, ellos lo vieron en Su Gloria (Mateo 17.2)
2 Delante de ellos se transfiguró; y Su rostro resplandeció como el sol y Sus vestiduras se volvieron blancas como la luz.
Cuando Pablo fue encontrado por Jesús en el camino a Damasco, vio la luz incandescente de la Majestad y Santidad de Dios en Cristo (Hechos 9.3)
3 Y mientras viajaba, al acercarse a Damasco, de repente resplandeció a su alrededor una luz del cielo.
(Hechos 9.8)
8 Saulo se levantó del suelo, y aunque sus ojos estaban abiertos, no veía nada; y llevándolo por la mano, lo trajeron a Damasco.
Esta Santidad es la que Jesús desea que sea reconocida por todos, en esta oración.
A Jesús, lo vieron y fue menospreciado, pero no dejó de ser Santo. Pero “Todo ojo le verá en Su regreso glorioso.” Y será glorificado. (Apocalipsis 1.8)
Y aunque la Doctrina de Dios, nos dice que Él no aumenta o disminuye en Santidad, así como Él no aumenta o disminuye de poder, o conocimiento, o amor, etc.
Esto nos indica que el Nombre Glorioso y Santo de Dios, no puede ser “manchado” por los pecadores que Blasfeman Su Nombre o le injurian.
Del mismo modo, si Su Santidad, es decir, su Majestad, Hermosura y Gloria no es apreciada como debería, no menoscaba en absoluto Su Majestad, Hermosura y Gloria.
“Aunque todos los hombres sean ciegos, no dejará de resplandecer la luz del sol” A. W. Tozer
De este modo, Dios no necesita que se le honre, para que Su Nombre sea Santificado. Pero es el deseo del Creador y de la creación, que se le Adore a Dios, en la “hermosura de la Santidad”.
3. Nuestro deseo por la Santidad.
3. Nuestro deseo por la Santidad.
El Señor “vindica Su Santidad” al Salvar a los pecadores, y transformarlos a la imagen de Su Santo Hijo Jesucristo.
Ezequiel 36.23
23 ’Vindicaré la santidad de Mi gran nombre profanado entre las naciones, el cual ustedes han profanado en medio de ellas. Entonces las naciones sabrán que Yo soy el Señor’, declara el Señor Dios, ‘cuando demuestre Mi santidad entre ustedes a la vista de ellas.
¡Los creyentes son llamados “santos” porque han sido “apartados para Dios”!
¡El creyente tiene una gran responsabilidad delante de Dios y del mundo, pues Él representa el Nombre y Santidad de Dios!
¿Te han cuestionado cuando te ven pecar? ¿Te han dicho esta frase? ¡y eso que eres cristiano!
Romanos 8.29
29 Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de Su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos.
La Santidad de Dios, se va reflejando en los que se mantienen cerca de Dios, cerca de esa Gloria que es a la vez temible, pero que nos transforma. Esa hermosura y esplendor del Señor, se transmite a sus hijos que están cercanos a Él.
Levítico 10.3
3 Entonces Moisés dijo a Aarón: «Esto es lo que el Señor dijo: “Como santo seré tratado por los que se acercan a Mí, Y en presencia de todo el pueblo seré honrado”». Y Aarón guardó silencio.
Salmo 99.5
5 Exalten al Señor nuestro Dios, Y póstrense ante el estrado de Sus pies; Él es santo.
“Pero, ¡bendito sea Su nombre, porque lo que Su santidad exigía, lo proveyó Su gracia en Cristo Jesús, Señor nuestro! Cada pobre pecador que se haya refugiado en Él es “acepto en el amado” (Efesios 1:6). ¡Aleluya!” A. W. Pink
“Este es el mejor medio para agradarle. No glorificamos a Dios tanto con nuestra admiración ni con expresiones elocuentes o servicio ostentoso, sino con nuestra aspiración a tener comunión con Él en un espíritu limpio, y a vivir para Él al vivir como Él”. (Stephen Charnock)
Nuestro deseo, por tanto debería ser, que el Señor nos haga santos por completo, para estar en Su presencia.
1 Tesalonicenses 5.23
23 Y que el mismo Dios de paz los santifique por completo; y que todo su ser, espíritu, alma y cuerpo, sea preservado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.
Hebreos 12.14
14 Busquen la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.
Mientras más cercanos estamos al Señor, y mientras más deseamos parecernos a Él, es como “aborrecemos al pecado” como Él lo hace.
Salmo 101.3-4
3 No pondré cosa indigna delante de mis ojos; Aborrezco la obra de los que se desvían; No se aferrará a mí. 4 El corazón perverso se alejará de mí; No conoceré maldad.
